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Retoque digital de imágenes

Con frecuencia, las imágenes de que disponemos tienen algún aspecto mejorable (o son directamente inaceptables) y es necesario retocarlas. Para una fotografía convencional, esto exige una laboriosa dedicación y gran experiencia; con los medios digitales existen muchas formas fáciles y poderosas de retocar las imágenes, combinando, cambiando, eliminando o añadiendo partes.

Los programas de pintura y retoque fotográfico tales como Photoshop incluyen toda una colección de controles para la modificación de las imágenes. Todos ellos se basan en un principio sencillo: cambiar individualmente o por grupos los puntos del mosaico de píxels que constituye la imagen en mapa de bits; así se efectúa cualquier cambio de color, tonalidad, brillo. Todas las técnicas convencionales del revelado y laboratorio fotográfico clásico están a nuestra disposición, junto con muchas otras nuevas e insospechadas.

¿Convertimos la imagen en un cuadro cubista...?

 

¿...Distorsionamos grotescamente...?

¿...Efectos de ondas...?

¿...Cristalizamos...?

¿...Un semitono de color... y retrocediendo unos pasos se ve la imagen normal...?

¿...Efectos de pintura...?

 

Filtros y máscaras.

Cualquier cambio en la imagen de mapa de bits se puede lograr alterando los parámetros básicos de la imagen: contraste, brillo, equilibrio de color... estos cambios se efectúan píxel a píxel. Naturalmente, se aplican a toda la imagen o a grupos enteros de píxels, efectuando una selección de los mismos con una de las diferentes herramientas de selección del programa: la varita mágica, el lazo, la pluma...

Si queremos aplicar los cambios sólo a una selección dentro de la imagen, utilizamos lo que se denominan máscaras o reservas. Se trata de un área que se ve afectada por los cambios, mientras que el resto de la imagen queda protegida de cualquier cambio hasta que se deseleccione el área a cambiar. Los filtros son ajustes de la forma en que se cambia la imagen (toda o en parte) hasta dar un cierto resultado final. Por ejemplo, puede convertir la imagen en una trama de puntos o distorsionarla. Estos filtros tienen muchas aplicaciones y ahorran mucho tiempo, sobre todo porque obtener los resultados que proporcionan alterando individualmente diferentes parámetros de la imagen sería bastante complicado. Cada programa incluye una colección de estos filtros y efectos especiales; también es posible conseguir colecciones complementarias, algunas gratis y otras comerciales. Por ejemplo, existe una amplia oferta de plug-ins para Photoshop que crean efectos visuales muy curiosos.

Las acciones (del inglés actions) en los programas de retoque son algo más complejo aún: son una macro, es decir, una serie de operaciones consecutivas que se efectúan para cambiar una imagen. Por ejemplo, eliminar el fondo y crear una sombra proyectada. Para esto hacen falta una serie de cambios parciales en la imagen más o menos laboriosos que se pueden guardar grabando este tipo de macros llamadas actions. Un ejemplo muy útil: preparar una acción que automáticamente cree una miniatura a un tamaño concreto para las imágenes de una carpeta y las guarde en el formato elegido y la subcarpeta que se le indique.

Los filtros no deben utilizarse indiscriminadamente. Algunos son divertidos y espectaculares: realmente llaman la atención, pero abusar de ellos cansa pronto, como pasa con tantas cosas. Igual que los efectos de 3D. Las imágenes deben utilizarse para un propósito claro, según lo que simbolizan, significan o sugieren. A menudo precisan cambios mínimos y no efectos especiales que parecen un truco barato. Aún así, el arsenal de efectos disponibles es muy grande y conviene explorarlo. Algunos programas como PhotoImpact, notablemente simples de manejar, muestran una simulación del efecto que se conseguirá con cada filtro y lo presentan como si fuera una galería de imágenes, de forma que es más fácil hacerse una idea de si el filtro nos sirve o no.

Cambiar el modo de color de la imagen.

En todos los programas es fácil pasar de un modo de color a otro (por ejemplo, pasar de un mapa de bits en blanco y negro a color de 24 bits para colorear.) Algunas conversiones son, de hecho, necesarias: para guardar como GIF el número de colores se debe reducir a 256 como máximo.

Pasar una imagen a un formato más restringido en el número de colores tiene una serie de problemas asociados. En primer lugar, debe decidirse como se simularan en pantalla los colores que han "desaparecido" al pasar al formato más limitado: puede hacerse con una dispersión de puntos de los colores que sí se encuentran en la nueva paleta o bien asignando un substituto a los colores inexistentes en el formato mas restrictivo. El primer sistema puede dar resultados aceptables, pero el tamaño de los ficheros tiende a aumentar, puesto que la imagen pierde simplicidad, con el mayor número de puntos a definir.

Cuando queremos efectuar un cambio opuesto, por ejemplo, pasar una imagen de color a blanco y negro, debe tenerse presente que no siempre se obtienen buenos resultados. Una imagen bien contrastada suele ser más fácil de transformar (y, por supuesto, un dibujo en blanco y negro escaneado como escala de grises o color también se transfiere bastante bien a mapa de bits blanco y negro.) Para efectuar la conversión nos encontramos con diferentes opciones: cambiar los colores según su proximidad al negro o al blanco, estableciendo un umbral, o bien simular los tonos intermedios con tramas de puntos negros y blancos, de forma regular o irregular (difusión.) Experimentando un poco con estas opciones se pueden obtener imágenes bastante diferentes entre sí. Finalmente, si colocamos una de estas imágenes convertidas a blanco y negro sobre un fondo a color, tenemos una nueva e interesante versión de la imagen.

Trucos, montajes y collage.

Para realizar estas obras a partir de diferentes fotografías, el programa de pintura y retoque nos da todas las facilidades. Incluso tenemos algunas herramientas especializadas, como el pincel para clonar (un pincel que copia un área de la pantalla en otra parte de la misma.) Los efectos de transparencia son vitales para conseguir efectos sutiles y creativos. No es de extrañar que con estos medios algunos artistas gráficos consigan imágenes realmente sorprendentes en las revistas y otros materiales impresos. Con un poco de dedicación pueden, además, hacerse trucajes que engañan completamente a la vista...