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¿Por qué estás ahí?

por Scott Jason Cohen

Si lees esto, puedo asumir algunas cosas acerca de tí. Puedo asumir que trabajas en la Web, o que al menos tienes un interés en ello. Puedo asumir que tanto tu forma de vida como tu entretenimiento tiene que ver con la Web, y que lo que está en juego para tí no son simplemente consideraciones comerciales, sino reflexiones algo más profundas.

¿Por qué estás ahí? ¿Por qué navegas, creas, discutes, quieres, atacas este medio llamado la World Wide Web? ¿Esta mezcla coja de quasi-lenguajes mal implementados? ¿Este océano revuelto, sin fin y amorfo, rebosante de trastos inútiles, además de la isla paradisíaca ocasional? ¿Este vasto derroche de energía, tiempo, sudor? ¿Esta casa de los espejos de feria que refleja nuestro mundo y al mismo tiempo lo distorsiona?

¿Por qué lo haces?

Empezaste en algún sitio. Lo hiciste, no diste simplemente el salto y te convertiste en un diseñador, un programador o un ejecutivo. No, alguien te mostró esta cosa tan interesante que había descubierto, este lugar donde la gente publica todo tipo de cosas, dejándolo ahí, y pudiste encontrar casi cualquier cosa que desearas, desde lo sublime a lo ridículo. Y capturó tu interés cuando te diste cuenta de que esos trabajos los había creado gente. Gente normal, tal como tú mismo.

Así que lo probaste. Aprendiste HTML, o lo suficiente para ser peligroso, y publicaste algo. Y te enganchaste. De repente, tuviste una participación en lo que sucedía ahí fuera. Te importaba.

¿Por qué estás ahí?

Cuando estás conectado, no actúas en una realidad física normal. Estar conectado exige una enorme cantidad de disciplina. Debes recluirte del mundo que te envuelve y concentrarte exclusivamente en una pantalla parpadeante. Debes sentarte en una silla durante horas y obligar a tu cuerpo a permanecer inmóvil. Estás en un altar, pero eres a la vez el sacerdote y el feligrés.

Cuando estás conectado, no haces otras cosas. No vas a un bar, o ves una película, o juegas a pelota, o hablas con otras personas. Puedes estar chateando con alguien a través del éter, pero las palabras extrañas qeu aparecen tienen más que ver con mensajes al viento que con una conversación. Puedes ser un observador pasivo, o puedes dejar tu marca para que la vean los demás, pero estás dejando de ir a una inauguración en una galería, de estudiar en la biblioteca, o de pasear con tu pareja por la playa.

¿Por qué estás ahí?

Estás ahí porque hay algo en la web que falta en la vida real.

En esta civilización capitalista post-industrial y las clases medias altas en las que – otra suposición – la mayoría de nosotros vivimos, la situación es a la vez maravillosa y desagradable. Materialmente, nunca hemos estado mejor. Las necesidades básicas están cubiertas, con muchos recursos libres para vivir bien. No nos preocupamos de los depredadores, o del hambre, o de encontrar refugio, y nuestra sociedad es lo suficientemente avanzada para permitirse incluso una ayuda básica para los que carecen de casa o de comida. Tenemos dinero suficiente en el bolsillo que espera ser gastado, y tenemos cientos y miles de corporaciones dispuestas a ayudarnos a gastarlo. Nos ofrecen de todo, desde tecnología a entretenimiento, desde transporte a lujo. Vivimos con un exceso de riquezas.

No es extraño que no podamos soportarlo.

Ahora, sin embargo, ya no son sólo los expertos y los pioneros los que están predicando. gente en todo el mundo, sin interés en los estándares de la Web on en SQL vienen en manada, buscando algo que ya no pueden hallar en su realidad física. Fíjate por ejemplo en Diaryland. Sí, sí, mucho de lo que se escribe en Diaryland es una porquería, pero es que el 99% de todo es porquería. E incluso si los autores de Diaryland no están escribiendo la Ilíada, están escribiendo. Están ahí. Se les ha dado la oportunidad de que se oigan sus voces. Han mirado a través del velo, y han visto que hay una posibilidad en el mundo conectado, que podría haber algo que responda a las cuestiones que todos tenemos.

Este es un gran cambio respecto de la personalidad libertaria/anarquista y feliz con la tecnología que tanto se nos supone. Sin embargo, la gente no quiere la próxima Gran Cosa; quieren un espacio en el que pueden escapar de la vida moderna. En lugar de arrodillarse y pedir las respuestas a algjuien, quieren intentar encontrarlas por sí mismos. Quieren un espacio, una caverna, un refugio, una pared en la que poner una marca para que los demás lo vean y lo compartan.

Una de las cosas más inexplicables que jamás he visto en la web empezaba simplemente así: “I ache for storms.” No era una crítica de la más reciente tecnología, o una diatriba sobre navegación, ni algo de entretenimiento. No, un simple deseo primario del misterio natural de los cielos. Todavía somos criaturas mágicas, a pesar de nuestros juguetes, y queremos algo más que nuestra existencia ordinaria.

¿Por qué estás ahí?

Estás entre los pocos, los muy pocos que entienden lo intrincada que es la web entera, cuán frágil y preciosa puede ser. ou are among the few, the very few who understand just how intricate this entire network is, just how fragile and beautiful it can be. Eres uno de los creadores de las destinaciones. Tus sitios, sean comerciales o personales, son faros y oasis en el mundo. Para mejor o peor, eres de los que empujas los límites hacia fuera y creas los sitios remarcables a los que esperamos que acuda la gente.

Algunos comentarios recientes sobre los “contenidos” en la Web (me descubro: he sido uno de los participantes – y un instigador – de esos comentarios) han llevado a algunos a preguntar cuál es el sentido real. Es una gran Web, dicen, y hay lugar para todo tipo de cosas. Y hay aún mucha gente creando cosas, así que ¿qué problema hay?

¿Es una gran Web? ¿Cómo encontrará su propio camino la gente en los sitios corporativos, que puede que sean la única parte de la Web que han conocido? Los sitios personales no tienen unos presupuestos de marketing de un millón de dólares. ¿Cómo evitarán la comida rápida para poder alcanzar el banquete que necesitan?

¿Y lo que estamos creando merece ser visitado? Nuestras películas en Flash y nuestras parodias de Metallica, o los inacabables enlaces a artículos en Salon — ¿es esto lo que a gente está buscando? ¿Es esto lo que hemos estado buscando todo este tiempo?¿O es algo que te tomaste tiempo y esfuerzo para crear, en lo que te obligaste a hacer más que lo que creías poder hacer y terminaste creando un trabajo que muestra las limitaciones del alma humana?

No somos simples técnicos. No estamos arrojando palabras al vacío para mantenernos sanos. No estamos ahí para ganar un dinero, porque seguramente hay maneras más fáciles de hacerlo.

Vinimos aquí buscando algo.

¿Lo encontrarás?

¿O lo construirás?

Scott Jason Cohen disfruta de la vida como desarrollador y editor de nuevos medios para una de las mejores publicaciones de Nueva Inglaterra.

[ Este artículo ha sido traducido con permiso de A List Apart y su autor.]