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A mediados de la década de los 80, cuando los ordenadores comenzaron a ser realmente populares, su manejo era muy diferente del de ahora (excepto con los MacIntosh, que ya desde el inicio funcionaban de forma muy intuitiva). Ciertamente, no es lo mismo enfrentarse a una pantalla negra y dictar órdenes penosamente memorizadas, para obtener al final resultados poco mejores que con una máquina de escribir o una calculadora...

Desde el punto de vista de una persona interesada en la creatividad audiovisual, esta es una era de sorprendentes cambios e innovaciones: una era en la que tenemos a nuestro alcance las herramientas para crear todo lo relacionado con la imagen y la palabra, con un control total. En estas páginas iniciales de Vigital recogemos algunas propuestas para mejorar la organización del trabajo con ordenadores.

Aprovechemos lo que tenemos.

Los ordenadores están en todas partes. Y aunque queramos resistirnos, ya comienza a ser un poco difícil llevar una vida organizada y sin complicaciones, sin utilizarlos. Hace unos años, poca gente se molestaba en solicitar una tarjeta de cajero automático. ¿Quién no las utiliza hoy? En pocos años, los ordenadores, cada vez más potentes y sofisticados, han invadido nuestros hogares. Cada vez los aplicamos a más cosas. Pero por poderoso que sea uno de los nuevos programas, hay algunas cosas básicas que no cambian. Y la parte más importante, el usuario, debe tener claras algunas cosas sencillas para aprovechar mejor el pc como herramienta creativa. Por mi parte, el que siempre me ha interesado más es esta vertiente creativa de los sistemas informáticos.

La Versionitis: Muchos usuarios tienen una auténtica obsesión por poseer las últimas versiones de todo: el último y más rápido procesador, el sistema operativo más reciente, en versión 5.1.2 mucho mejor que la 5.1.1... todo esto, en el fondo, es la versión digital del consumismo descerebrado. Todo dependerá de qué queremos hacer con el equipo, pero, de verdad, incluso un viejo 486 sigue siendo una muy buena máquina. Lo que tenemos en casa puede ser más que suficiente para muchas cosas.

Organizar los ficheros.

Para trabajar con comodidad, conviene tener los trabajos y los programas correctamente guardados y ordenados. Pequeños detalles de organización que son más importantes de lo que se piensa, porque ahorran un poquitín de tiempo continuamente, y a la larga suponen una clara diferencia.

Por un lado, conviene separar claramente las carpetas de programas de las carpetas de documentos. Tener carpetas especiales para diferentes clases de documentos (o por proyectos, si conviene). Si acumulamos muchos trabajos, crear las subcarpetas que sean necesarias.

Los nombres de ficheros deben ser descriptivos. Aprovechemos la posibilidad de asignar nombres largos, aunque sin pasarnos. El nombre es justamente eso, un nombre, no una descripción completa. Si lo hacemos muy largo resultará difícil de ver, de teclear y de localizar. Con 10-15 caracteres suele haber más que suficiente en la mayoría de casos.

Cuando trabajemos en un proyecto en el que todos los ficheros de distintos tipos estén integrados (como en una página Web, un artículo o un libro) convendrá crear una carpeta especial para ellos. Para poder acceder más rápidamente a estas carpetas de proyectos en curso podemos ubicarlas en el escritorio, la “mesa de trabajo” de Windows.

Una barra de tareas bien organizada ayuda a acceder más rápidamente a los programas que utilizamos y a los documentos.

Organizar el escritorio

barra de tareas bien organizada

Se ahorra mucho —mucho— tiempo con una correcta organización del escritorio y de la barra de inicio. En vez de dejar que cada programa se sitúe en la rama que se instala por defecto, podemos crear carpetas que alberguen todos los accesos directos a programas de un mismo tipo.

Personalmente, tengo cuatro grupos: Texto; Gráficos y Diseño; Web y Tipografía. Aquí están la mayoría de programas que utilizo habitualmente.

Si dejáis que cada acceso a programas se mantenga donde se instala por defecto, tendréis: a) mucha dispersión y b) un escritorio superpoblado. Además, la localización de los accesos directos a las aplicaciones puede ser un lío: típicamente, un programa puede quedar en una rama terciaria o incluso más allá, por ejemplo: Programas > Corel > CorelDraw > Corel Draw. Para acceder mucho más rápidamente podemos tener una sección de Gráficos que incluya todos los programas de este tipo. Así no tendremos que hacer de Tarzán por las ramas de la barra de Inicio...

Para introducir cambios en la estructura de la Barra de Tareas, la forma más simple es elegir la opción de la misma barra Configuración > Barra de Tareas. Se abre una ventana de explorador de Windows, en la cual podremos seleccionar y reordenar todos los accesos directos que querramos, según nuestro propio criterio. Las carpetas innecesarias pueden eliminarse y, si hace falta, podemos crear nuevas o cambiar nombres de las existentes. Muy fácil y muy conveniente.

Probar nuevos programas.

No debe intimidarnos salir de donde estamos acostumbrados y probar nuevos programas. Todas las aplicaciones de Windows o de Mac han acabado por funcionar de una manera muy semejante, debido a la competencia existente. Algunos comparan esta tendencia a la convergencia evolutiva: el diseño del cuerpo y el funcionamiento más apto se selecciona en diferentes grupos de animales que llevan un modo de vida semejante, de modo que acaban por ser semejantes a primera vista: un delfín, un tiburón, un ictiosaurio... así, los programas tienden a copiar la forma de trabajar de otros: el tipo de iconos, la estructura de menús i opciones...

Dada la interfaz bastante consistente entre sí de los programas de Windows (o al menos, no abiertamente contradictoria) resulta fácil pasar de una aplicación a otra análoga. Así aprendemos que es lo mejor de cada una y acabamos por seleccionar aquello que más se adapta a nuestros intereses y forma de trabajar.

Al comenzar, vale la pena aprender bien el funcionamiento básico del ordenador, qué significan las cosas principales relativas al manejo de ficheros, edición, como manejar la interfaz gráfica (desenvolverse con los menús, cuadros de opciones...) porque así el mundo del PC  queda a nuestros pies...

Personalmente, uso habitualmente muchos programas distintos y me resulta muy tedioso hacer siempre las cosas con las mismas herramientas. Experimentar, probar todos los programas a mi alcance para realizar las tareas más comunes de escribir o dibujar es un aliciente, un entretenimiento más que ameniza la labor. Ahora los programas tienen un funcionamiento tan intuitivo que se pueden utilizar razonablemente bien desde un principio (bien es cierto que para utilizarlos con una productividad profesional, en algunos casos es cuestión de tiempo y dedicación.)

La ayuda de los programas es cada vez más completa y gráfica. Creo que no es necesario leerla de cabo a rabo antes de atreverse con el programa, pero es bueno saber que está ahí para recurrir a ella para aclarar dudas puntuales. Muchas aplicaciones tienen un sistema de ayuda contextual que permite ir directamente al tema corespondiente a lo que estamos haciendo en ese momento, lo que supone ir al grano y ahorrar el esfuerzo de buscar el tema. Se accede en estos casos a la ayuda bien haciendo clic en una tecla que diga “ayuda”, bien en un signo de interrogación. Estos consejos serán obvios para muchos, pero por lo que he venido observando, no me parece que estén de más.

Atajos.

Los atajos de teclado son la forma perfecta de ahorrar tiempo y esfuerzo. Conozco  muchos usuarios experimentados que, sin embargo, ignoran algunos pequeños detalles que, al cabo de varias horas de teclear y mover el ratón supondrían un notable ahorro de tiempo y movimientos. El botón derecho del ratón sirve para mucho más que para adornar, os lo aseguro. Los programas suelen utilizar un clic en el botón derecho para acceder a opciones relacionadas con la tarea que se está realizando en ese momento. Probadlo haciendo clic sobre un punto cualquiera del escritorio. Os aparecerá el cuadro de opciones para la configuración del espacio de trabajo. Para cada programa suele funcionar de forma semejante, permitiéndonos elegir opciones para aquello que estemos haciendo, mucho más rápidamente que buscando en el menú.

Otra forma efectiva de ganar tiempo es utilizar los atajos de teclado. Todos los programas los utilizan, y si trabajamos habitualmente con una aplicación, pueden hacernos ganar mucho tiempo.

atajos de tecladoCada programa suele tener sus propias combinaciones de teclas específicas para realizar diferentes tareas, pero muchas son bastante generales. Por ejemplo con Control y C [Ctrl + C], copiamos aquello que se haya seleccionado, y Ctrl + V lo pega en la ubicación deseada. Memorizar todo esto puede parecer una labor ingrata (o una vuelta al pasado de la informática, pre-ratonil), pero es probable que lo hagáis sin esfuerzo. Cada vez que vayáis al menú para elegir una opción de las más habituales, os podéis fijar en que muchas opciones indican el atajo de teclado. Ved el ejemplo adjunto. Aprender un puñado de estos atajos os evitará muchos viajes a la barra de menú, y en definitiva, os hará ganar tiempo.

Un atajo fundamental: el cambio rápido entre aplicaciones.

Cuando estáis ejecutando varias aplicaciones al mismo tiempo, ¿de qué manera pasáis de una a otra? ¿Buscáis en la barra de menú y hacéis clic? Es mucho más rápido apretar con la mano izquierda las teclas Alt y Tab: manteniendo pulsada la tecla de Alt, cada clic en Tab os pasará a una de las ventanas actualmente abiertas. Probadlo. Es un truco esencial, en especial para navegar por Internet. Podemos pasar muy rápidamente, sin mover el ratón, de una página web a otra abierta en una nueva ventana, mientras la primera se acaba de cargar (o movernos entre un número mayor de ventanas abiertas simultáneamente.)

Asimismo, para movernos con rapidez son también muy útiles las teclas de movimiento (las teclas de flechas a la derecha, entre los teclados alfabético y numérico). Manejar adecuadamente estas teclas (solas o en combinación con las teclas de Control, Mayúsculas...) permite un movimiento más ágil por el documento que usando el ratón.  Vale la pena consultar este punto en el manual del programa: por ejemplo, aprenderéis que para seleccionar todo el texto de un documento, a partir de la posición del cursor, es mejor con Ctrl + May + Fin que con un largo trecho de arrastrar el ratón.

Optimización del rendimiento: consejos sencillos.

Para que el ordenador trabaja a máximo rendimiento, conviene leer bien las recomendaciones del manual y de los propios programas. A veces, los fabricantes son muy modestos en los requerimientos teóricos de un programa y, a la hora de la verdad, con la configuración que dicen aceptar funcionan con gran lentitud.

Hay una serie de normas simples pero efectivas:

  • No conviene mucho tener un tapiz de pantalla. Sí, es más bonito y más personalizado, pero acapara memoria innecesariamente. Y nunca sobra la memoria para que funcionen las aplicaciones...
  • Suprimir las animaciones en los menús. No son más que un truco visual. No mejoran ni agilizan nada; al contrario, pueden ralentizar el sistema.
  • configuración de la pantallaConfigurar correctamente la pantalla. Por lo que respecta al número de colores que admita la tarjeta, aunque parezca que deba ser al revés, resulta mejor trabajar a color de 24 bits —siempre que la tarjeta gráfica lo permita. Asumiendo que tenemos un ordenador post-1995... Así se representan las imágenes más rápidamente, porque no debe adaptarse la visualización a la gama de colores disponibles en un modo de vídeo más modesto, como a 256 colores.
  • Para comprobar qué configuración tenemos en nuestro equipo, respecto de tapiz de escritorio, modo de vídeo, etcétera, haced clic con el botón derecho sobre el escritorio y aparecerá un cuadro de opciones para los diferentes aspectos que se pueden modificar. Pulsando la solapa de “configuración” (imagen adjunta), aseguraos de que la resolución y número de colores son los convenientes (color de 24 a 32 bits — en el Mac, lo llaman “millones de colores”.)
  • La resolución de pantalla más conveniente depende del tamaño del monitor, y se mide en píxels (los puntos que forman las imágenes en pantalla.) Para monitores de 14 pulgadas, lo más confortable para la vista es 640 x 480 píxels. Para 15 pulgadas, podemos optar por 800 x 600. Con un monitor de 17 pulgadas, cada vez más frecuentes, conviene una resolución mínima de 800 x 600 (también se puede optar por una resolución mejor, a 1024 x 768.)  Configurar una tarjeta por encima de estas resoluciones significará fatiga visual segura. Quien deba adquirir un nuevo monitor, o un nuevo ordenador no debe dudar en gastar un poquito más y elegir un monitor de 17’’.
  • Defragmentación del disco. Se hace con la utilidad incluída en Windows, en Archivos de Programas | Accesorios | Herramientas del sistema | Defragmentador. La defragmentación sólo compacta la forma en que se alberga la información en el disco duro: no suprime ni cambia nada, pero agiliza la forma en que se recuperan y leen los datos, y por tanto mejora el rendimiento del disco duro y la velocidad del sistema.
  • Utilizad un programa optimizador de la memoria: libera de ésta los contenidos no utilizados, dejando más memoria disponible para las aplicaciones. Si ejecutamos múltiples programas simultáneamente, es imprescindible. Un consejo: descargad el programa Rambooster (freeware) de http://www.sci.fi/~borg/rambooster/
  • Naturalmente, debemos evitar la posibilidad de que un virus contamine nuestro ordenador. Los virus son pequeños programas —creados por gente malintencionada— que se agarran, sobre todo, a los ficheros ejecutables. En pocas palabras, cuando ejecutamos un programa contaminado, el virus puede pasar a la acción. Pueden causar grandes daños, como eliminar datos o impedir que se pueda trabajar con normalidad. Últimamente circulan también virus que se contagian a través de ficheros de Word (*.DOC) y también a través de Internet, vía e-mail. Como norma general, tened un programa antivirus actualizado y no abráis nunca un programa de procedencia dudosa sin haberlo examinado antes con el antivirus. Que sea actual es imprescindible, puesto que aparecen virus nuevos cada día. Los más conocidos son McAfee y Panda. Existen versiones de evaluación de ambos programas y su precio ronda los 40 euros. También existen algunos antivirus freeware,  que se pueden descargar gratis de la web del fabricante, o cualquiera de los siguientes: antivirus fiables y eficaces, recomendados por revistas especializadas y que han obtenido excelente puntuación en las pruebas comparativas realizadas con diferentes antivirus.
  • http://www.ikarus.at (Virus Utilities)
    http://www.dials.ru (Doctor Web)
    http://www.vintage-solutions.com (Antidote)
    http://www.leprechaun.com.au (RHBVS).